En el último pleno ordinario celebrado en el
Ayuntamiento de Güímar se aprobó la propuesta de la concejala de Recursos
Humanos, Laly González, para desarrollar un estatuto del voluntariado en el
municipio.
Laly González asegura que la existencia de determinadas
necesidades sociales que en muchos casos no alcanza a prestar la Administración
por sus propios medios, ha determinado que los ciudadanos se hayan concienciado
y, desde una postura de responsabilidad social, estén dispuestos a desarrollar
una actividad altruista y voluntaria a favor de otros colectivos de la
sociedad, lo que, además, en estos tiempos de crisis por los que estamos
atravesando, favorece el funcionamiento de distintos servicios que de otra
forma resulta difícil, si no imposible, mantener.
Esa conciencia social de los ciudadanos debe ser
impulsada y estimulada desde las Administraciones Públicas, y particularmente
en el ámbito de esta Administración, por su cercanía a los ciudadanos, con la
finalidad de satisfacer un interés general.
La edil reitera que es deber de los poderes públicos
facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida social. Es por
ello por lo que corresponde al Ayuntamiento cumplir con esa obligación legal, a
través de programas de voluntariado que concreten los valores y aspiraciones de
la participación de los ciudadanos y conviertan en realidad los principios que
presiden esta actividad.
Los programas municipales de voluntariado suponen,
por tanto, un instrumento para crear cauces de participación que incorporen a
los ciudadanos de nuestro municipio a la vida pública de Güímar, prestando
colaboración en colegios, bibliotecas y otros servicios. Pero, además, estos programas
han de tener vocación de trascender la participación para profundizar en el fomento de valores de solidaridad entre los
vecinos del municipio con aquellos ciudadanos y colectivos que se encuentren en
una situación de
desamparo y marginalidad, sea cual sea el origen de la mismas e independientemente
de su procedencia.
Al mismo tiempo, dichos programas
deberán fomentar la convivencia como valor destinado al entendimiento, creando
espacios donde tenga cabida la tolerancia y la comprensión de las diferencias,
y canalizar las iniciativas de asociaciones, personas voluntarias o entidades,
aportando soluciones a necesidades concretas de los diferentes colectivos que
integren los específicos programas que se aprueben, con la finalidad de
alcanzar el bien común que redunde en la calidad de vida en nuestra ciudad
haciéndola más habitable, cordial y abierta a los demás.




















