viernes, 26 de octubre de 2012

El Pleno de Candelaria y... La que se avecina.

En estos tiempos de crisis, una de las cosas que más se echan de menos de la clase política, es la elegancia de las actuaciones; su adaptación al entorno de crisis, la cordura y el sentido común. En el pleno de Candelaria, con la que está cayendo, se discuten cuestiones como la legalidad o no de la casa del alcalde y los dimes y diretes de los vecinos de la Villa al respecto... y encima el Concejal de Hacienda expulsa al Interventor del Ayuntamiento del pleno, por contrariedades sobre aplicaciones legales a los presupuestos.
Si la casa del alcalde es ilegal o puede serlo, el camino para dirimir ello es la vía adminstrativa primero, y la judicial después.
Al final pasa lo de siempre: los políticos a lo suyo; la gente sigue con sus problemas cotidianos; y la realidad que supera a la ficción. Es más fácil echarse unas risas en el pleno, de cualquier Ayuntamiento, que en Factoría de Ficción.

Oposición y Gobierno deben sentar las bases de una vida política saludable enfocada a resolver los problemas de los vecinos, y evitar en lo posible malgastar el tiempo en asuntos que desacreditan aún más la vida pública.