En
la mañana de hoy el alcalde de Güímar, Rafael Yanes, ha comparecido
ante los medios de comunicación en una rueda de prensa tras la moción de
censura presentada en el Ayuntamiento.
Yanes
mostró su sorpresa ante los medios por la decisión tomada por el
Partido Popular, sorpresa a la que se unen tanto el resto de concejales
del PSOE como el pueblo de Güímar en general, puesto que durante los
seis años que ha durado el pacto, jamás han recibido ningún tipo de
queja por parte del PP en cuanto al desarrollo de la política en el
municipio.
El
alcalde insiste en que “todas las decisiones del gobierno se han tomado
siempre en permanente diálogo y que nunca, repito, nunca, los
concejales del PP plantearon su disconformidad con la gestión municipal.
Naturalmente, siempre hay diferencias de criterio puntuales que se dan
ante cualquier asunto menor, pero les aseguro que esas diferencias
fueron menores que las que existían entre los propios miembros del PSOE.
Nunca, vuelvo a repetir, mostraron su disgusto por la forma de
gobernar”.
Yanes
recuerda que la portavoz del PP no se ha puesto en contacto con él en
ningún momento ni antes de después de la presentación de la moción,
justificando su acción al no contar con argumentos claros y serios para
explicar la decisión tomada en la mañana de ayer. “Está
claro que la moción de censura nada tiene que ver con Güímar ni con los
problemas de los güimareros. Estamos sufriendo una estrategia global
del PP en Tenerife. Con Güímar serían tres Alcaldías las que arrebatan
al PSOE en Tenerife en el último año. Para ellos, la Alcaldía de Güímar
es un cromo con el que negociar el gobierno en otros municipios. El
futuro de los güimareros no les importa a los que diseñaron esta
estrategia. Es más, puedo asegurarles que el PP ofreció al PSOE retirar
la moción de Güímar a cambio de negociar un nuevo gobierno en Santa
Cruz. Lo dicho, para el PP, Güímar es una moneda de cambio”.
Rafael
Yanes insiste en que si finalmente prospera la moción, dejará la
Alcaldía “con la seguridad de haber cumplido con mi trabajo, con la
satisfacción de haber respetado la legalidad y con la certeza de que
siempre antepuse los intereses de los güimareros por encima de cualquier
otra consideración. Hemos logrado, en plena crisis, llevar las cuentas
municipales desde una situación complicada y preocupante, a obtener en
datos de la liquidación de 2012 un equilibrio económico esperanzador.
Todo asegurando y aumentando la cobertura social de nuestros vecinos más
desfavorecidos, y sin que los güimareros en general notaran disminución
alguna en la calidad de los servicios públicos. También en plena crisis
hemos conseguido regularizar las deudas y pagos a los proveedores,
sobre todo hemos conseguido normalizar la situación comercial y
contractual con las empresas concesionarias de servicios”.
Yanes
recuerda que en el año 2007 firmó un pacto con la fallecida, Vicenta
Díaz. “Ella y yo fuimos leales a aquel pacto que muchos definieron como
“antinatura”, algo que el pueblo de Güímar desmintió en las elecciones
de 2011, y premió al pacto de gobierno restándole dos concejales a los
grupos de la oposición y sumándole esos dos concejales al PSOE. Para
lograr aquel acuerdo, Tita se enfrentó con su partido, que había firmado
un pacto en cascada con Coalición Canaria. Fueron cuatro años de
trabajo serio y con una perfecta sintonía, por lo que en 2011 volví a
firmar con Tita el mismo pacto. Se lo debía. Pero Tita se fue. Sin ella
-murió seis días después de entregarme el bastón de mando-, la lealtad
se difuminó. Hay gente que es así. Nosotros no, pero esa es la triste
realidad. Hay personas que sonríen y no puedes imaginar lo que esconde
esa sonrisa. Por mucho que lo pienso, no le encuentro sentido a nada de
lo que ocurre. Lo que nunca pude imaginar es que las personas que
sustituyeron a Tita iban a traicionar el pacto que ella había firmado”.



















